La Patogallina

 

La Historia de La Patogallina

Los inicios

Nuestro origen se remonta al año 1996 con la gestación de un trabajo experimental teatral y callejero llamado “A Sangre e Pato”, una obra que carecía de argumento lineal y que se presentaba en formato de una serie de bloques escénicos con música en vivo; una especie de clip teatral donde los músicos también actuaban.
Los responsables de aquel entonces fuimos 6 actores: Sergio Pineda, Rodrigo Rojas, Eduardo Moya, Darío González, Juan España y Nilton Gutierrez; más 3 músicos: Martín Erazo, Nicolás Torres y Cristóbal Carvajal. Todos compartíamos la inquietud por el circo y por la realización del teatro con música en vivo, sin tener todavía el ánimo de estructurar formalmente un colectivo.
Cuando solo llevábamos un par de meses juntos, fuimos invitados al primer encuentro de circo y teatro callejero que se realizaba en Argentina. Esta situación se tradujo en un hito cuando nos empapamos con el interesante movimiento de arte independiente argentino super relacionado con el punk, estética de la cual además siempre nos hemos sentido parte y que ahí había logrado un impresionante desarrollo.
El Trabajo con A Sangre e Pato duró tres años y las presentaciones se extendieron hasta festivales de Colombia y República dominicana. El resultado de todas estas experiencias provocó la transición hacia una segunda etapa de La Patogallina, que hay que entenderla como la transición hacia una etapa de trabajo “formalmente” planificada tanto en lo creativo como en lo estructural del colectivo.

Asentamiento de nuestra propuesta teatral

En el año 1999 comenzamos a trabajar en los ensayos del montaje “El Húsar de la muerte”, Martin Erazo asume la dirección artística y se da el puntapié inicial a la organización formal en la historia de La Patogallina. El nuevo desafío artístico precisó conformar un equipo más grande y el colectivo se re articuló en 15 personas entre hombres y mujeres.
La recepción lograda con el público y la crítica que se enfrenta al Húsar de la muerte, nos clasifica de marcar una notoria diferencia en la convención del teatro chileno realizado hacia fin del siglo XX.
Con El Húsar de la muerte rompemos los esquemas hasta aquel entonces experimentados , la obra entra al mundo del cine chileno desde el teatro, e instala la imagen de un héroe nacional en un momento donde la política nacional era aún más grave de hablar. Es un montaje que contiene mucha ironía y que cruza elementos de la tragicomedia con elementos del teatro callejero.
Hasta ese minuto en Chile aún no se facturaba una obra que a pesar de todos estos elementos y nivel de contenido político, cumplía con la nobleza de poder ser comprendida por cualquier persona y que por añadidura podía ser entregada a todo tipo de público sin ningún tipo de discriminación cultural, social o académica.
Fue así, con el Húsar de la muerte cómo comenzamos a solidificar nuestra propuesta teatral.

Sobre el teatro del colectivo La Patogallina

Nuestro teatro está compuesto por ciertos elementos que juntos y por separados, significan los caminos que nos llevan al teatro educativo, de alto impacto energético y con la personalidad transgresora que nos caracteriza.

Las vértebras de nuestra columna teatral son:

Seducidos por muchas aristas del teatro popular nuestro teatro tiene una gran base en él, ya que nos sentimos inspirados con esta forma de vivir el arte y con una corriente que sigue aún viva en muchos países, y que ha dado vida a compañías teatrales itinerantes caracterizadas en ir en busca de su público para generar el encuentro.
A propósito del teatro callejero trabajamos con una elevada energía actoral, sonora y visual siempre latente en nuestros montajes. Esta opción y estética que hemos adoptado tiene directa relación con el mundo teatral que nos excita, el teatro NO realista.
De ahí la búsqueda de nuestro propio lenguaje en la técnica actoral, física, vocal y musical alineada con el gesto y la imagen del cuerpo. Asimismo la búsqueda y uso de imágenes poéticas en la estética de cada montaje porque representan otro elemento expresivo y de alto impacto para el público, como por ejemplo el uso de muñecos, la utilización y transformación de objetos y la banda de música en vivo siempre presente en nuestro teatro, con la que pretendemos la catarsis en la mayor cantidad de sentidos posibles dentro y fuera del escenario.
La tragicomedia entra en nuestra órbita y puesta en escena con un incesante espíritu lúdico propio de nuestro trabajo, además siempre relacionado con temáticas transversales que transitan premeditadamente entre la historia real y la contingencia no tan sólo chilena, sino que también con aquellos temas de interés global en el plano cultural, social y político.
El teatro del colectivo artístico La Patogallina busca “intervenir” y en esa búsqueda aparece el uso anti convencional del espacio, porque nuestras obras están hechas para ser montadas en distintos espacios y/o lugares que primeramente están pensados para otras situaciones y que no tienen que ver estricta y originalmente con la situación específica del espectáculo teatral.

Montajes del colectivo La Patogallina

Integran el colectivo 2012

ACTORES

MUSICOS

TECNICO EN ESCENA

SONIDISTA

VESTUARISTA

DIRECTOR ARTISTICO